La medicina estética ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Cada día que pasa aparecen nuevos tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía. Entre las técnicas más utilizadas para restaurar el volumen perdido en el rostro se encuentran los rellenos dérmicos y los injertos de grasa autóloga. Si bien ambos procedimientos tienen como objetivo mejorar el contorno y minimizar los signos de la edad, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. El cirujano estético decidirá la opción más acertada tomando en cuenta aspectos como la edad del paciente, la zona a tratar y otras características individuales.
Rellenos dérmicos: resultados precisos y naturales.
Los rellenos dérmicos como el ácido hialurónico son sustancias biocompatibles que se infiltran bajo la piel para suavizar arrugas, corregir la falta de volumen y mejorar la hidratación de los tejidos.
Son los tratamientos más solicitados por su facilidad de aplicación y resultados inmediatos.
A menudo se utilizan para mejorar áreas específicas del rostro como los labios o el surco nasogeniano.
El único inconveniente es que ofrecen resultados temporales (alrededor de un año dependiendo del tipo de producto y de las características metabólicas del paciente) por lo que a largo plazo tienen un coste elevado.
Injertos de grasa: resultados duraderos para grandes pérdidas de volumen.
La técnica de injerto de grasa (también conocida como lipofilling) consiste en extraer grasa del propio paciente (generalmente de zonas como el abdomen o los muslos), procesarla y, por último, inyectarla en zonas de la cara con poco volumen.
La grasa autóloga no provoca reacciones alérgicas ni rechazo. Además, aunque suele haber una reabsorción parcial, una vez que la grasa se integra en el tejido los resultados son permanentes.
Sin embargo, optar por los injertos de grasa frente a los rellenos dérmicos también tiene sus riesgos. Para empezar, el lipofilling no es un procedimiento ambulatorio sino una intervención quirúrgica ya que es necesario someterse antes a una liposucción para obtener la grasa donante. Aunque es mínimamente invasiva, la recuperación podría durar varias semanas.
Además, la grasa es un tejido vivo y puede reabsorberse de forma desigual creando pequeñas asimetrías en cada lado del rostro.
Por lo tanto, es importante informarse bien de cada técnica antes de tomar una decisión. Un buen profesional de la medicina estética sabrá aconsejarte sobre la mejor opción en tu caso, teniendo en cuenta tus expectativas y necesidades.




