¿Todavía tiras las semillas al preparar la crema de calabaza? Mucha gente ignora su poder nutricional, aunque cada vez están más presentes en nuestras cocinas. En este artículo te animaremos a verlas de otra forma y te daremos algunas ideas para que puedas aprovecharlas e incorporarlas a platos deliciosos.
¿Qué son exactamente?
Las semillas o pipas de calabaza son un verdadero tesoro nutricional y culinario. En Latinoamérica se consumen desde hace tiempo como aperitivo (tostadas y saladas son un excelente picoteo). En países como México se utilizan molidas para preparar salsas como el pipián o el mole.
En Europa se consumen mucho menos ya que son vistas como las “hermanas poco glamourosas” de las pipas de girasol. Pero en los últimos años están ganando protagonismo por su sabor dulce y textura crujiente, ideal para recetas de repostería (panes, magdalenas, galletas y muffins), ensaladas, cremas, sopas y patés vegetales.
Beneficios nutricionales
Las semillas de calabaza tienen un perfil nutricional muy interesante.
Son ricas en:
- Proteína vegetal: muy recomendables si eres vegana.
- Grasas insaturadas: son ricas en ácidos grasos esenciales como Omega-6 y Omega-9, beneficiosos para la salud cardiovascular.
- Minerales: son una buena fuente de magnesio, zinc, hierro, fósforo y calcio, que son esenciales para la salud ósea, el sistema inmunológico y otras funciones del organismo.
- Antioxidantes: aportan vitamina E, carotenoides y otras sustancias antioxidantes que protegen las células del daño de los radicales libres y tienen efectos antiinflamatorios.
¿Cómo elegirlas y conservarlas adecuadamente?

Aquí tienes algunos consejos prácticos:
- Fíjate en que tengan buena fecha de envasado y en que la bolsa esté bien cerrada.
- Una vez abiertas, guárdalas en un recipiente hermético y almacénalas en un lugar fresco y seco.
- Si has sacado semillas de tu calabaza, lávalas bien para quitar restos de pulpa, sécalas, y luego puedes tostarlas.
¿Cómo se comen? Más fácil, imposible
Las semillas de calabaza son un ingrediente versátil que puedes incorporar fácilmente a tus recetas.
- Como snack: tuesta las semillas con un poco de aceite de oliva, sal y especias al gusto (pimentón, comino, un toque de chile…). El resultado es un picoteo crujiente perfecto para la tarde o la peli.
- En ensaladas o yogur: añádelas crudas o tostadas para conseguir un toque crujiente y delicioso.
- En panes o masas: puedes añadirlas a la masa del pan, galletas o bizcochos para hacerlos más nutritivos y saciantes.
- En salsas o aliños: ¿y si mueles algunas con aceite y limón para hacer un pesto o una vinagreta original? Pues sí, se puede.
- En verduras o cremas: usa las pipas de calabaza como topping ¡Te encantará el resultado!
¿Cuántas se deben comer?
Aquí la moderación es clave. Las semillas de calabaza son bastante calóricas. De hecho, 100 gramos pueden aportar entre 400 y 600 kcal. así que con un puñadito es más que suficiente. Como ya hemos dicho, lo mejor es integrarlas en otros alimentos como ensaladas, cremas o aliños.
Entonces: ¿te animas a darles una oportunidad? La próxima vez que abras una calabaza, no tires las semillas como si fueran un estorbo. Límpialas, tuéstalas… y dale una oportunidad a ese crunch lleno de nutrientes.




