En los últimos años los suplementos de raíces se han convertido en el producto estrella de los herbolarios. La medicina integrativa ha impulsado el interés por estas joyas del mundo vegetal conocidas por sus propiedades energizantes, antiinflamatorias y digestivas.
Hoy la ciencia está confirmando lo que muchas culturas antiguas ya sabían: consumir estas raíces en forma de suplementos es una forma fantástica de apoyar tu salud y bienestar. Pero, ¿cuál elegir? Aquí te presento cinco de las raíces más potentes que puedes encontrar hoy en día.
Berberina
La berberina es un compuesto que se extrae de raíces y tallos de plantas como Berberis aristata. Durante siglos se ha empleado en la medicina tradicional asiática, pero a día de hoy se ha vuelto popular en Occidente y cada vez más personas la consumen en forma de suplementos para apoyar la salud metabólica.
Lo que hace que la berberina sea tan especial es su capacidad para activar una enzima llamada AMPK. A menudo se le llama el «interruptor maestro metabólico» porque ayuda a regular cómo el cuerpo usa la energía.
Un metaanálisis reciente publicado en Frontiers in Pharmacology señaló que la berberina podría mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir a la reducción de glucosa en ayunas, con una potencia comparable a algunos fármacos convencionales.
Otros autores han destacado su capacidad para influir en los niveles de lípidos sanguíneos, sugiriendo beneficios adicionales en la salud cardiovascular.
Maca
La maca (Lepidium meyenii) es una raíz originaria de los Andes peruanos. Los pueblos andinos la utilizan desde hace siglos para mejorar la resistencia física y la capacidad de trabajo en condiciones extremas de altura y frío. Luego, la medicina occidental comenzó a explorar sus propiedades para mejorar el estado de ánimo y la salud sexual.
Una revisión publicada en BMC Complementary Medicine and Therapies observó que la maca podría ejercer efectos positivos sobre el deseo sexual en adultos, tanto hombres como mujeres, al tiempo que mejoraba el bienestar psicológico general.
Además, estudios preliminares en mujeres posmenopáusicas han sugerido una posible mejora en síntomas emocionales relacionados con la transición hormonal, aunque las muestras aún son limitadas y la investigación continúa.
Jengibre
El jengibre (Zingiber officinale) es probablemente la raíz más conocida de esta lista por sus usos culinarios. Pero su verdadero “poder oculto” está en sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
Un ensayo controlado aleatorio demostró que el consumo diario de jengibre puede reducir el dolor muscular provocado por el ejercicio hasta en un 25%.
También se ha estudiado su capacidad para aliviar las náuseas y los problemas digestivos. Incluso se ha comprobado su seguridad en mujeres embarazadas. Eso sí, en dosis elevadas puede provocar molestias gástricas o interactuar con tratamientos anticoagulantes. Por ello, la moderación es clave.
Cúrcuma
La cúrcuma (Curcuma longa), es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina hindú. Desde el punto de vista de la medicina tradicional, su principio activo es la curcumina, una molécula con efectos antioxidantes y antiinflamatorios. En los últimos años, se ha investigado su potencial para apoyar la salud articular e incluso influir en marcadores cardiovasculares.
Una revisión sistemática publicada en Phytotherapy Research encontró que la curcumina puede reducir marcadores inflamatorios como PCR y mejorar perfiles lipídicos en adultos, además de apoyar la función endotelial, clave para la salud cardiovascular. Pese a ello, la biodisponibilidad de la curcumina es baja, lo que ha motivado el desarrollo de formulaciones mejoradas con piperina o tecnologías de absorción avanzada.
Si bien se considera segura en la mayoría de los casos, los pacientes que padecen trastornos biliares o que toman tratamientos anticoagulantes, deberían evitarla.
Ashwagandha
La ashwagandha (Withania somnifera), célebre en la medicina ayurvédica, es una de las plantas medicinales más utilizadas para reducir los niveles de ansiedad. Sus compuestos activos, los withanólidos, han sido objeto de estudios clínicos por su capacidad para reducir cortisol y mejorar bienestar psicológico.
Un ensayo aleatorizado publicado en Cureus observó que la ashwagandha podría reducir niveles de estrés percibido y mejorar la calidad del sueño en adultos sometidos a estrés cotidiano. A pesar de estos resultados prometedores, los autores subrayan la necesidad de más estudios a largo plazo y con muestras más amplias. Además, aunque su perfil de seguridad es bueno, se recomienda cautela en personas con enfermedades hepáticas o que estén tomando medicación.
¿Has probado ya alguno de estos suplementos de raíces?




