El cáncer de mama es una enfermedad que se caracteriza por la formación de células tumorales en el tejido mamario. Es el tipo de tumor más prevalente entre las mujeres, con 151.945 casos diagnosticados en 2023 según indica el Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer.
Sin embargo, a pesar de su alta la prevalencia, la tasa de supervivencia ha crecido mucho en los últimos años. Los nuevos tratamientos y el diagnóstico precoz han elevado al 82,8% la esperanza de vida. Este porcentaje llega al 99% cuando el tumor se localiza exclusivamente en la mama.
Etapas del cáncer de mama y tratamientos disponibles
El pronóstico y las opciones de tratamiento para el cáncer de mama dependen de factores como:
- El tamaño y la ubicación del tumor
- El tipo de cáncer (carciroma ductal, inflamatorio, enfermedad de Paget, etc.)
- Si el tumor es receptor de estrógeno (ER) positivo o receptor de progesterona (PR) positivo.
- Si el tumor es HER2 positivo (proteína que promueve el crecimiento y división celular)
- Ritmo de crecimiento
- Edad y estado general de salud de la paciente
Una vez diagnosticado el cáncer de mama, normalmente el oncólogo realizará otras pruebas complementarias para determinar su extensión, es decir, el estadio en el que se encuentra. En base a los resultados establecerá un plan de tratamiento u otro.
Las etapas del cáncer de mama van del 0 al 4. Un cáncer en estadio 0 todavía está dentro del conducto mamario y no ha afectado a los tejidos adyacentes. El estadio 4 significa que ya hay una metástasis y se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
Tratamientos actuales para luchar contra el cáncer de mama
La mayoría de las mujeres con cáncer de mama se someterán a algún tipo de cirugía para extirpar el tumor.
Además, muchas pacientes recibirán tratamientos sistémicos como quimioterapia, inmunoterapia, terapias hormonales… que se administran por vía oral o van directamente al torrente sanguíneo y actúan en todo el organismo. Estos tratamientos son necesarios en la mayoría de los casos ya que las células tumorales tienen la capacidad de diseminarse a otros órganos y tejidos cercanos.
Así, las opciones de tratamiento más habituales son:
Cirugía
Después de la biopsia del ganglio centinela se extirpa el tumor mediante una intervención quirúrgica conservadora llamada tumorectomía o mastectomía parcial. En los estadios más avanzados con tumores mayores de 5 cm. o que afectan a varios conductos, es posible que cirujano recomiende una mastectomía radical modificada que consiste en extirpar todo el tejido mamario conservando el músculo pectoral. En este caso, es posible reconstruir la mama mediante la colocación de un implante.
Radioterapia
Se utilizan diferentes tipos de radiación para destruir las células tumorales que permanecen en el tejido mamario después de la cirugía, reduciendo así el riesgo de metástasis.
Quimioterapia
Consiste en administrar diferentes fármacos por vía intravenosa u oral que disminuyen la posibilidad de reaparición del cáncer, especialmente si se ha extendido a los ganglios linfáticos. También se utiliza como tratamiento sistémico en pacientes con metástasis para controlar el crecimiento del cáncer y prolongar la vida.
Terapia hormonal
Bloquea las hormonas que estimulan el crecimiento de las células tumorales en ciertos tipos de cáncer que presentan receptores hormonales de estrógenos y/o progesterona.
Terapia dirigida
Actúa de forma selectiva sobre las células tumorales. El oncólogo puede recomendar pruebas de biomarcadores para identificar ciertos genes o proteínas conocidas como “dianas terapéuticas”. Por ejemplo, los anticuerpos monoclonales son proteínas del sistema inmunitario producidas en laboratorio que pueden inhibir la capacidad de las células cancerosas para multiplicarse o diseminarse a otros tejidos.
Otras terapias dirigidas que se están utilizando actualmente son los tratamientos anti-HER2 para tumores HER2 positivos o el tratamiento antiangiogénico que destruye los vasos sanguíneos cercanos para bloquear el suministro de nutrientes y oxígeno al tumor, impidiendo así su crecimiento.
Las terapias diana tienen menos efectos secundarios que los tratamientos sistémicos y por esta razón son el principal foco de estudio en el desarrollo de nuevos fármacos.
Inmunoterapia
Potencia la actividad de las células T y otras células inmunitarias para combatir el tumor. El cáncer de mama triple negativo ha demostrado ser sensible a esta terapia.
Tratamientos paliativos y experimentales
Cuando los tratamientos habituales fracasan, el oncólogo puede recomendar participar en un estudio clínico. Los estudios clínicos son investigaciones controladas y en muchos casos son la única forma de acceder a las terapias más recientes y prometedoras.
Además, las pacientes con cáncer de mama en estadios avanzados pueden acceder a diferentes tratamientos paliativos para aliviar sus padecimientos. Estos tratamientos están diseñados para mejorar la calidad de vida, controlar los síntomas y reducir el dolor.
Es posible que hayas oído hablar también de terapias alternativas como la acupuntura o las hierbas medicinales. Estos métodos son útiles para aliviar las dolencias y mejorar el bienestar, aunque debemos tomarlos con cautela y nunca en sustitución de los tratamientos oncológicos indicados por el médico.
Es importante que consultes con tu oncólogo todas las opciones de tratamiento disponibles y sus efectos secundarios. Si te sientes insegura puedes pedir una segunda opinión para tomar decisiones informadas y barajar todas las opciones en tu camino hacia la recuperación.




