El champagne o champaña posee todas las propiedades de la uva fermentada pero a diferencia del vino, para lograr las burbujas la uva es sometida a una doble fermentación. De ahí que los beneficios característicos aportados por los polifenoles en altas cantidades, se multipliquen.

Un poderoso regenerador celular

El champagne concentra es rico en aminoácidos, polifenoles y quercetina. Los polifenoles son poderosos aliados contra la oxidación que provocan los radicales libres.



La uva cuenta también con leucoantocianina y resveratrol, que estimulan la renovación de las células en tanto potencian la actividad de la vitamina E, protegiendo nuestro capital de ácido hialurónico.

La quercetina es anticoagulante y evita inflamaciones vasculares, mientras que los aminoácidos favorecen la humectación cutánea, que se traduce en un cutis luminoso y suave.

El champagne y la belleza

Hay varias formas de aprovecharnos de los beneficios que nos brinda el champagne. La primera de ellas es degustándolo. Tomar una copa de champagne al día nos ayuda a eliminar toxinas y lucir una piel radiante.

Algunos spa ofrecen también masajes con champagne. Primero se somete la piel a una exfoliación para eliminar el exceso de células muertas y después se aplica un emplasto corporal de barro y extractos de esta deliciosa bebida.

Por último, algunas marcas de alta cosmética han lanzado al mercado líneas de productos (principalmente dedicadas a los cuidados faciales antiedad) que incorporan el ingrediente de moda en su formulación. Por ejemplo Mimi Luzon, la facialista israelí favorita de las celebrities y creadora de la famosa mascarilla de oro de 24 kt, ha lanzado al mercado una nueva mascarilla a base de champagne que revitaliza y oxigena la piel: Sparkling Champagne Super Mask.

La modelo Irina Shayk ha confesado su preferencia por esta mascarilla para cuidar su cutis, aunque lo cierto es que se trata de un producto cosmético bastante caro (por el momento supera los 300 euros)