Seguro que te ha pasado: te miras al espejo con tus shorts favoritos o ese vestido que te encanta y, ¡zas!, ahí están. Hablo de esas pequeñas acumulaciones de grasa en la cara interna de la rodilla. Da igual cuántas sentadillas hagas o cuánto corras; a veces, esa grasita decide que se queda con nosotras para siempre.


La buena noticia es que hoy en día no hace falta resignarse. A continuación, te mencionamos algunos de los mejores tratamientos estéticos para que vuelvas a sentirte sexy al mirar tus rodillas.

Criolipólisis

Uno de los tratamientos más populares. La criolipólisis funciona aplicando frío controlado sobre la zona para destruir las células grasas, que luego el cuerpo elimina de forma natural.

Su mecanismo se basa en la mayor sensibilidad de los adipocitos (células grasas) al frío. Al aplicar temperaturas controladas bajo cero, se induce un proceso llamado apoptosis, es decir, la muerte programada de estas células, sin dañar estructuras adyacentes como la piel o los vasos sanguíneos.

Eso sí, los resultados no son inmediatos. El organismo necesita varias semanas para eliminar de forma progresiva los restos celulares a través del sistema linfático, por lo que el efecto real se nota a los dos o tres meses.

Lipolíticos inyectables

Aquí ya entramos en el terreno de los pinchacitos, pero nada que no se pueda aguantar. Se trata de infiltrar sustancias lipolíticas (que deshacen la grasa) directamente donde está el problema.

Estos tratamientos emplean sustancias como el ácido desoxicólico (Aqualyx), una molécula que el propio cuerpo utiliza para emulsificar grasas durante la digestión. Al infiltrarse directamente en el tejido adiposo, rompe la membrana de los adipocitos, liberando su contenido para que el organismo lo procese y elimine.

Después del tratamiento es normal que la zona se hinche un poco o salga algún pequeño hematoma, pero puedes seguir con tu vida normal al salir de la clínica sin ningún problema.

Radiofrecuencia

No es tanto un tratamiento para eliminar la grasa, sino para tensar la piel flácida. Actúa generando calor en las capas profundas de la piel mediante energía electromagnética. Ese aumento controlado de la temperatura provoca una contracción inmediata de las fibras de colágeno existentes y, a medio plazo, estimula la neocolagénesis, es decir, la producción de nuevo colágeno.

Es útil en pacientes que, además de grasa en las rodillas, empiezan a notar flacidez o pérdida de elasticidad en la zona.

Cavitación

La cavitación utiliza ultrasonidos para romper las células grasas, que luego el cuerpo elimina. En el caso de la cara interna de la rodilla, su eficacia puede ser más limitada en comparación con otras técnicas, sobre todo si el acúmulo de grasa es muy fibroso o compacto.

Liposucción

Si buscas un cambio más evidente y rápido, la liposucción es la solución definitiva. En este procedimiento quirúrgico la grasa se extrae de forma directa mediante cánulas finas introducidas a través de pequeñas incisiones.

En una zona como la rodilla, el cirujano debe trabajar con especial precisión ya que se trata de un área anatómicamente delicada donde el equilibrio entre eliminar grasa y mantener un contorno natural es clave. Técnicas actuales como la liposucción asistida por energía (láser o ultrasonidos) permiten una mayor retracción cutánea, lo que mejora el resultado final.

Es una intervención pequeña, pero requiere que te pongas en manos de un cirujano plástico de verdad.

Si estás pensando en hacerlo, lo más sensato es acudir a un profesional que evalúe tu caso concreto. Porque sí, la grasa en la parte interna de las rodillas es persistente… pero hoy en día, no es invencible.