A diferencia de otro tipo de actividades físicas, el yoga no se centra únicamente en mejorar nuestra condición física sino que entiende el cuerpo y la mente como un conjunto inseparable para lograr el equilibrio físico y emocional.



Practicar yoga dos o tres días a la semana, te servirá para reducir el estrés. Con diez minutos de ejercicios al día, notarás que recuperas el control de tu cuerpo y comienzas a sentirte mucho mejor.

¿Quieres saber cómo puede ayudarte el yoga en tu día a día?

Beneficios para el cuerpo

Mejora la flexibilidad y el equilibrio

Los estiramientos en el yoga liberan la rigidez y las tensiones que puedan haberse acumulado en las articulaciones, a la vez que las sometemos a un rango de

movimiento más amplio. Aumentar la flexibilidad a través del estiramiento también hace que tu cuerpo esté más relajado y flexible, lo que conduce a una mente más tranquila y despejada.

Trabaja la respiración

Los antiguos yoguis descubrieron que la respiración tiene efectos significativos en el sistema nervioso si se controla conscientemente, ayudando a la relajación. Mediante el yoga te das cuenta de cómo tu respiración influye en cómo te sientes y en cómo puedes utilizarla para modificar tu existencia, tus emociones.

Fortalece los huesos y la musculatura.

«La práctica del yoga fortalece la densidad de los huesos. Es eficaz para reducir los niveles de la hormona del estrés (cortisol), lo cual permite conservar el calcio», afirma Loren M. Fishman, director médico de Medicina Física y Rehabilitación de Manhattan.

Favorece la circulación de la sangre.

El yoga es un deporte perfecto para estimular el flujo sanguíneo y reducir la sensación de piernas cansadas o hinchadas. Por una parte, los ejercicios de respiración profunda ayudan al buen funcionamiento del corazón, órgano encargado del bombeo de la sangre y, por otra, algunas posturas estimulan especialmente la circulación sanguínea y la oxigenación de las células.

Beneficios para la mente

Mejora la concentración

Un estudio de la Universidad de Illinois demostró que la práctica de yoga durante 20 minutos al día puede mejorar la función cerebral. El estudio, realizado con 30 personas, se centró en realizar dos tareas de diferente complejidad que implicaba la identificación de formas en una pantalla de ordenador. El estudio descubrió que las personas que practicaban yoga completaban los ejercicios antes y de forma más efectiva que los que realizaban simplemente ejercicios físicos o nada de ejercicio, es decir gracias a la práctica del yoga se mejora la concentración.

Los investigadores señalaron que después de practicar yoga, «los participantes tenían más capacidad de concentración, procesaban la información más rápidamente y con mayor precisión. También conseguían aprender, mantener y actualizar la información que se les aportaba en menor tiempo.» Por lo tanto practicar yoga para mejorar la concentración durante todo el proceso les ayudaba a relajarse, alejando los pensamientos que les distraían o les hacían perder la concentración necesaria.

Reduce el estrés.

El yoga combina disciplinas físicas y mentales que pueden ayudarte a lograr la tranquilidad del cuerpo y de la mente, controlando así el estrés y la ansiedad.

Existen muchos estilos, formas e intensidades. El hatha yoga, en especial, puede ser una buena opción para el manejo del estrés. El hatha es uno de los estilos de yoga más comunes, y es posible que a los principiantes les guste su ritmo más lento y los movimientos más sencillos. No obstante, la mayoría de las personas pueden beneficiarse con cualquier estilo de yoga, es solo una cuestión de preferencias personales.

Aumenta la autoestima.

Está probado científicamente que la actividad física es un tratamiento efectivo para la depresión. En este contexto, el yoga puede desempeñar un papel importante. Hay una gran variedad de estilos en el yoga, pero la práctica generalmente combina movimiento físico, ejercicios de respiración, meditación y mindfulness.