aumento de senos

Si desde siempre te has sentido acomplejada por el tamaño o la forma de tus senos y estás cansada de recurrir a los sujetadores con relleno para aparentar mayor volumen, tal vez estés pensando en recurrir a la cirugía estética en busca de una solución definitiva.


La operación de aumento de senos o mamoplastia de aumento, es una de las cirugías corporales más solicitadas. Los motivos por los que las mujeres deciden someterse a ella son varios: falta de desarrollo del pecho o amastia, involución mamaria o atrofia, generalmente vinculada a la potsis o caída de pecho, pérdida del tejido mamario después de una cirugía (reconstrucción mamaria), asimetrías, traumatismos, deformidades del tórax, etc.

Cuando la anomalía en la forma o tamaño de los senos causa problemas de índole psicológico o emocional, los expertos recomiendan su corrección mediante la colocación de un implante mamario.

Si este es tu caso y estás buscando información sobre la técnica quirúrgica de mamoplastia de aumento, en nuestro artículo de hoy te hablaremos por extenso de ello para que sepas con certeza las dudas y preferencias que desees comentarle a tu cirujano.

Morfología y alteraciones estéticas de la mama

La mama es una glándula sudorípara modificada que constituye una de las características esenciales en las hembras de los animales mamíferos y su función es la de proveer de alimento a las crías. En la raza humana, las mamas tienen también un claro componente sexual pues a diferencia de lo que sucede con las hembras de los primates y de los demás mamíferos, en la mujer, los senos se desarrollan a partir de la pubertad y pueden aumentar hasta un tercio de su volumen en el período de lactancia.

La glándula se origina en la profundidad de la piel y va sufriendo cambios de forma y de tamaño con el desarrollo sexual. Los acinos glandulares se hipertrofian y en consecuencia los senos aumentan en volumen y este proceso continúa en etapas de la vida como el embarazo, la lactancia, la menstruación, como consecuencia de determinados tratamientos hormonales o incluso cuando subimos de peso, ya que aumenta la cantidad de tejido graso que rodea a la glándula. Estas contínuas distensiones provocan una pérdida de elasticidad que, sumada al peso de la glándula y a la pérdida de firmeza de la piel propia de la edad, ocasionan su caída (ptosis).

Otras alteraciones estéticas se producen durante el desarrollo y formación de la mama. Puede ocurrir que ésta no complete su madurez sexual (hipotrofias), que exista la falta completa de uno o de los dos senos (amastia), desarrollo desigual o asimetrías importantes, pezón invertido o malfunciones como las mamas tuberosas.

En estos casos y cuando el problema estético se convierte en un obstáculo en la vida personal de la mujer, puede plantearse afrontar su solución mediante una operación de cirugía estética. Los avances en medicina general, garantizan hoy en día que la mamoplastia de aumento sea una operación muy segura y que no revista mayores complicaciones si la paciente goza de un buen estado de salud. Aun así, se trata de una intervención quirúrgica y por tanto siempre reviste ciertos riesgos. Si a pesar de todo, decides operarte, es muy importante que elijas personal médico cualificado. La operación debe llevarse siempre a cabo en una clínica homologada y que disponga de todos los servicios e instrumental necesarios para que la intervención y el postoperatorio sean un éxito.

La cirugía

mamoplastia de aumento cirugía estética


La operación de aumento de senos o mamoplastia de aumento dura aproximadamente hora y media o dos horas. Se puede realizar de forma ambulatoria con anestesia local y sedación o con anestesia general, dependiendo del criterio del cirujano. Requiere de al menos 24 horas de hospitalización, tiempo en el cual el paciente es monitorizado y se le colocan unos drenajes para eliminar los residuos y secrecciones propias de la intervención que han quedado en el cuerpo.

Antes de operarte

Antes de someterte a una mamoplastia de aumento, son necesarias una serie de pruebas preoperatorias que tienen como finalidad verificar el buen estado de salud general de la paciente, por lo general, una analítica completa, un electrocardiograma y una placa de tórax.

Es habitual que los días anteriores a la operación, tu cirujano te dé algunas instrucciones como no tomar aspirinas y anticoagulantes, dejar de fumar y utilizar un gel tipo germicida para ducharnos.

Seguir todas estas medidas rigurosamente, reduce el número de complicaciones derivadas por infección y otros agravantes durante el postoperatorio y, además, facilita la cicatrización de los tejidos.

Las prótesis mamarias

implantes mamarios

La elección correcta del implante mamario juega un papel fundamental en el resultado final de la operación. Es importante dejarte asesorar por tu cirujano sobre el tamaño y forma de la prótesis a elegir ya que el cuerpo de cada mujer es diferente (por ejemplo, si tu tórax es estrecho, no puedes colocarte unas prótesis de base muy ancha o los implantes podrían pegarse hacia la zona del canalillo desapareciendo el surco, lo que se conoce por symmastia). Teniendo en cuenta este aspecto, un buen cirujano tratará de ajustar su técnica al implante elegido para conseguir unos senos lo más naturales posibles tanto en su forma como en el tamaño, proporciones con el resto de la figura, simetría y movilidad.

En cuanto a los tipos de protésis que se utilizan hoy en día, posiblemente te suenen marcas como Mentor, McGhan, Silimed, Sabim o Eurosilicone. Asegúrate de que los implantes utilizados en tu operación de aumento de senos, estén homologados en tu país.

Hace algunos años, se utilizaban en la mamoplastia de aumento prótesis rellenas de suero fisiológico que ofrecían la ventaja de que necesitaban una incisión muy pequeña para introducirlas, puesto que se colocan deshinchadas y se rellenan una vez dentro del pecho. Si se desgasta la bolsa que las recubre, el suero es reabsorbido sin problemas por el organismo. Pero pueden existir otra serie de complicaciones además de su corta vida (deben cambiarse cada 10 años aproximadamente), como que parte de su contenido se vacíe accidentalmente a través de la válvula (requiriendo una nueva intervención). Además son duras y provocan ciertas sensaciones térmicas (dan la sensación de frío local porque se calientan más lentamente que el resto del cuerpo). Debido a estos incovenientes, actualmente, las prótesis de suero fisiológico han quedado en desuso y salvo raras ocasiones, la mayoría de los cirujanos opta por trabajar con prótesis de gel cohesivo de silicona. Estas ofrecen como principal ventaja frente a las anteriores que si se desgasta o se rompe la cubierta que las recubre (lo cual es extremedamente extraño y sólo sucede en el 1% de los casos), el contenido continúa cohesionado y no migra hacia el exterior, por lo que no existe riesgo de que invada los ganglios y los tejidos vecinos (tal como vemos en el video). En estos casos, puede producirse dolor e inflamación local haciéndose necesaria la sustitución de la prótesis pero no de forma inmediata como sucede con las prótesis de suero fisiológico porque el contenido no se vacía por así decirlo, el seno sigue estando lleno sin apreciarse deformidades visibles.

Por este motivo, las prótesis de gel cohesivo de silicona no deben cambiarse obligatoriamente cada 8 ó 10 años como ocurre con las anteriores, y solamente son necesarias revisiones periódicas para asegurar su buen estado. Una simple resonancia magnética es suficiente para verificar que no existan roturas y que el implante esté en su posición correcta.

Otra ventaja de los implantes de gel frente a los de suero es que tienen un tacto más natural. Este hecho dependerá, de todos modos, de otros factores como el grado de cohesividad del gel y las propias características del paciente ya que después de una operación de mamoplastia de aumento, y una vez que la inflamación comienza a remitir, nuestro cuerpo actúa formando una cápsula de tejido orgánico que aísla el cuerpo extraño de los tejidos restantes. La densidad y dureza de esta cápsula es diferente en cada persona. Del mismo modo que no todos cicatrizamos de la misma manera, aun utilizando el mismo tipo de implante y técnica en dos pacientes distintas, el resultado final al tacto y el grado de dureza puede ser diferente en ambas. En ciertos casos se recomiendan los ultrasonidos o la realización de masajes postoperatorios que consisten en estrujar la prótesis para que la cápsula se “ablande”. De todos modos, la medida debe ser valorada previamente por el cirujano que siga tu caso.

Si nos fijamos en la superficie de la cubierta de los implantes, ésta puede ser rugosa o lisa. Por lo general, se utilizan prótesis rugosas en posición subglandular para evitar que se giren mientras que en posición submuscular pueden emplearse prótesis lisas ya que el músculo mantiene la posición correcta del implante. Las prótesis rugosas ofrecen, asímismo, un índice menor de contracturas capsulares. También se recomienda su uso en el caso de pacientes con deformidades torácicas (pectus excavatus, pectus carinatum…) ya que la rugosidad del implante facilita su adherencia.

En cuanto al material del que está hecha la recámara puede ser de poliuretano, láminas de silicona, etc.

Otra de las preguntas más frecuentes a la hora de elegir un implante mamario es su forma: redondas o anatómicas. Existe una gran controversia sobre qué tipo de prótesis es más adecuada. La eleccción de una u otra dependerá del caso particular de cada paciente y del criterio del cirujano.

tipos de implante prótesis aumento mamario

Las prótesis anatómicas se ajustan más a la anatomía natural de la mama al tener forma de gota: un polo inferior redondeado y más lleno y un polo superior relleno pero de forma suave. Por este motivo, son las que se utilizan casi siempre en casos de reconstrucción mamaria, mamas tuberosas, cuando existe amastia o ausencia total de uno o de los dos senos o en casos de mamas atrofiadas y vacías después de la lactancia prolongada. La colocación de este tipo de implante requiere de una técnica quirúrgica muy depurada por parte del cirujano ya que podrían girarse a la hora de introducirlas en el bolsillo (en otras palabras, es necesario crear un bolsillo interno del tamaño exacto de la prótesis para que ésta no se mueva ni se desplace). Por ello, algunos cirujanos las evitan y colocan en su lugar prótesis redondas. Además éstas últimas por lo general resultan más baratas, ofreciendo un mayor margen de ganancia a la clínica.

El doctor Emilio Moreno Gonzalez, cirujano plástico del Hospital Quirón de Madrid explica las ventajas de elegir implantes con forma anatómica para obtener resultados más naturales:

“A la hora de afrontar un aumento de mama se trata no solo de incrementar el volumen, sino que también debemos tener control sobre la forma de la mama; y si la forma que queremos es la de una mama natural, el implante anatómico es el ideal. Una mama natural debe tener una parte inferior redondeada y una parte superior rellena pero de forma suave, sin que se note donde empieza y acaba el implante y sobre todo sin el “efecto bola” en la parte superior de la mama. La forma del implante anatómico reproduce este esquema, con más volumen en el polo inferior que en el superior, por lo que para construir una mama natural es una herramienta indispensable. Por otra parte, el implante anatómico tiene el punto de máxima proyección coincidiendo con el pezón, que es donde tiene que estar. Esto no sucede con las prótesis redondas, por lo que de nuevo tenemos el “efecto bola”, ya que el punto de máxima protección se sitúa por encima del complejo areola pezón.

Además; los implantes anatómicos nos permiten gracias a su diseño, corregir algunos casos leves de ptosis o caída de la mama solo con un implante. Y por supuesto; son los ideales a la hora de corregir alteraciones de la forma como por ejemplo en las mamas tuberosas, en las que se precisa un remodelado intenso de la mama”.

De todos modos y, pese a que como comentamos, los implantes anatómicos son los más idóneos y los más utilizados a día de hoy en las mamoplastias de aumento, todavía se siguen colocando prótesis de forma redondeada. No en todos los casos el resultado es artificial. Si la paciente tiene suficiente glándula que dé forma al seno y se elige un implante pequeño que dé algo de proyección, pueden quedar igualmente muy naturales.

El perfil de la prótesis es otro factor decisivo en la apariencia final de los senos operados. El perfil o proyección de un implante no debe confundirse con el volumen del mismo. Para un volumen o cantidad idéntica pueden existir, al menos tres perfiles: alto, medio o bajo. El cirujano eligirá uno u otro perfil teniendo en cuenta la anchura del tórax de la paciente, el tamaño inicial de la glándula mamaria y si existe o no caída (potsis). Las mujeres con un tórax más ancho, suelen requerir de perfiles bajos o moderados que tienen mucha base y menos proyección mientras que las mujeres de tórax estrecho, necesitan de un perfil más alto para abarcar el mismo volumen que las anteriores teniendo una base más estrecha.

La técnica quirúrgica

Una inquietud que a menudo tienen las pacientes que van a someterse a una mamoplastia de aumento es dónde quedará la cicatriz de la cirugía.

Como sabréis ya muchas de vosotras, existen tres vías de acceso para la colocación de los implantes mamarios: areolar, axilar y surco submamario. Cada cirujano tiene sus preferencias si bien es importante tener en cuenta también las características propias de cada tipo de senos, la forma de la prótesis elegida y el criterio de la paciente en cuestión.

Areolar

La incisión se realiza en el borde inferior de la areola. La cicatriz queda “camuflada” por el contraste de tonos de la piel. Es la utilizada en el 60% de los casos, sobre todo cuando el pecho está caído ya que permite rellenar mejor el polo inferior. No se recomienda en los casos de mujeres con areolas muy pequeñas (por las dificultades para introducir la prótesis) ni en mujeres de piel blanca y areolas en tonos claros puesto que la cicatriz sería más visible. En los casos de mamas tuberosas o cuando se desea resecar cierta cantidad de piel para elevar aun más el seno, se recomienda la incisión periareolar (alrededor de toda la areola).

Axilar

El implante se introduce a través de una incisión en la axila. La cicatriz es inapreciable salvo cuando se levantan los brazos. Sin embargo, da otro tipo de problemas: no es posible utilizar prótesis anatómicas usando esta técnica porque se realiza por vía endoscópica. El camino de acceso al bolsillo tiene mayor distancia y el postoperatorio suele ser más doloroso. Existe también el riesgo de que se dañen ciertos nervios y ligamentos que dejen el brazo sin movilidad.

Surco submamario

La cicatriz queda oculta bajo el surco de la mama. Se utiliza en el caso de mujeres con areolas muy pequeñas o cuando la paciente lo desea. Utilizando esta vía no pueden colocarse implantes de gran tamaño, pues la cicatriz podría reabrirse por el peso de los mismos.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es el lugar de colocación de la prótesis o emplazamiento del bolsillo. Existen tres posibilidades:

Submuscular

El bolsillo se sitúa bajo el músculo pectoral mayor. Es la opción predilecta por un gran número de cirujanos ya que tiene una serie de ventajas frente a las demás: el riesgo de contractura capsular es menor que en las colocaciones subglandulares ya que el implante queda aislado de las bacterias que afectan a veces a los conductos galactóforos (la contaminación es una de las causas más frecuentes de la contractura). Por otra parte, a pesar de que el seno operado sigue su evolución natural y los tejidos terminan por ceder con el paso de los años y la pérdida de elasticidad, con la técnica submuscular sucede mucho menos (siempre que no exista sobrepeso y cambios bruscos de volumen corporal) ya que el músculo pectoral mayor sirve de sujección y sostén al implante mientras que si éste se asienta directamente bajo la glándula, el peso hará que paulatinamente la mama vaya cayendo. La colocación submuscular, por otra parte, se hace casi obligatoria en los casos de pacientes sin glándula. El único inconveniente es que el postoperatorio es algo más doloroso pues es necesario levantar el músculo, pero los dolores duran unos días y se controlan sin problemas con los antiinflamatorios y la medicación indicada por tu cirujano.

Subfascial

El bolsillo está entre el músculo pectoral y la fascia que lo recubre. Se utiliza en casos de potsis moderada y en pacientes que realizan ejercicios de musculación que implican al pectoral mayor y suponen un desgaste contínuo de la prótesis si ésta se sitúa bajo el músculo (posición submuscular) ya que sufriría una fricción contínua al hacer movimientos de fuerza.

Subglandular

El implante se coloca bajo la glándula mamaria. Por razones obvias, no puede utilizarse esta posición en el caso de pacientes muy delgadas o con escasa glándula, dado que puede aparecer rippling o ondulaciones visibles. También puede suceder en este caso que los bordes del implante se manifiesten hacia el exterior. Con el paso del tiempo, el propio peso de la prótesis puede hacer que los tejidos vayan cediendo y que la piel se estire. Por todos estos motivos, muchos cirujanos piensan que es preferible la colocación submuscular. Con una técnica depurada, es posible darle al bolsillo la movilidad necesaria para que los pechos no queden rígidos a pesar de estar bajo el músculo. De todos modos, cada paciente es un mundo… ciertas características torácicas pueden hacer recomendable la colocación subglandular. Asesórate por profesionales médicos. Ellos sabrán valorar la opción más indicada en tu caso.

Después de una mamoplastia de aumento…

El cirujano colocará un vendaje compresivo en los senos y unos drenajes que serán retirados en uno o dos días.

Durante la primera semana, la inflamación es evidente. También pueden aparecer moratones. Los dolores pueden calmarse con analgésicos y masajes suaves. No debes preocuparte a no ser que exista sangrado interno, infección o otras complicaciones.  Sin embargo, es importante que te cuides ya que el resultado final de la intervención depende en gran medida de los cuidados postoperatorios. No debes realizar movimientos bruscos con los brazos. La higiene es otra de las medidas que no puedes olvidar para una correcta cicatrización y para evitar el riesgo de infecciones.

Después de una intervención de aumento de senos es normal:

  • Sentir dolor en el esternón, las costillas o el surco del seno. También puede aparecer sensación de picor y tensión.
  • Aparición de moratones de forma temporal.
  • Leve ascenso de la temperatura durante las primeras 48 horas.
  • Pequeño sangrado por la cicatriz durante los dos primeros días.
  • Inflamación que desaparece paulatinamente hasta cumplido el tercer mes.

Algunos cuidados básicos que debes seguir:

* Evitar mojar los pechos durante la primera semana en la zona de la cicatriz. Si nos duchamos con agua tibia, debemos secar con ayuda de un secador con aire frío los apósitos o esparadrapos, asegurando que la zona esté totalmente seca y sin frotarla con toallas ni ningún otro tejido.

  • Mantener los brazos pegados al cuerpo, evitando levantarlos en movimientos cotidianos como peinarte, cocinar, etc. Los ejercicios que impliquen movimientos de brazos, el conducir o la actividad física, está prohibida durante el primer mes.
  • Los implantes pueden causar presión bajo el músculo, dando sensación de ahogo. Para evitar esto, duerme la primera semana ligeramente elevada, colocando unos cojines o un par de almohadas bajo tu espalda.
  • Para favorecer la cicatrización, evita las exposiciones solares.
  • Una vez retirado el vendaje, deberás llevar durante al menos tres meses sujetadores sin aro, tipo deportivo. En ortopedias encontrarás también sujetadores especiales indicados en los casos de operaciones de mamoplastia de aumento. En ocasiones, tu cirujano puede recomendar el uso de una banda compresiva cuando las prótesis han ascendido demasiado. La utilización o no de la banda debe ser indicada por tu cirujano ya que afecta al resultado estético final y nunca debe ponerse si no es realmente necesaria.

 

  • La mayoría de los cirujanos recomienda la realización de masajes para ablandar el seno durante la formación de la cápsula, pero no siempre se considera necesario

Tu nuevo aspecto

Tras una mamoplastia de aumento, por lo general, la paciente aumenta su autoestima personal y supera sus complejos. Sin embargo, en ocasiones es difícil aceptar tu nuevo aspecto. Las inquietudes más frecuentes suelen ser:

  • Descontento con el tamaño del implante elegido.
  • Preocupación por la forma en la que evoluciona el aspecto de nuestros pechos. No podemos valorar resultados finales hasta concluido un año. En un comienzo, es normal evidenciar asimetría entre ambos senos, diferencia de tamaño, cambios en la forma del pezón, etc… La mayoría de estas diferencias y anomalías desaparecen con el transcurso de los meses. Cada pecho sigue su propia evolución y experimenta cambios. Sé paciente antes de sacar conclusiones sobre algo definitivo.
  • Miedo a sufrir cáncer o otras enfermedades autoinmunes que no se relacionan con la colocación de implantes de silicona.

La mayoría de estas inquietudes pueden resolverse con la información y el asesoramiento médico necesarios. Por ello es importante que te pongas en manos de personal cualificado para que exista un seguimiento exhaustivo después de la operación y tengas claro cuáles son tus expectativas y las posibilidades de que la intervención se ajuste a ellas.